lunes, 18 de enero de 2010

Comenzando a Vivir.




        La carretera polvorienta se estiraba hacia el horizonte lejano dónde se divisaba una puesta de sol espectacular. Sobre el asfalto ardiente se distinguía una sombra solitaria, encaminada hacia el atardecer. Sentía el vapor que escapaba del suelo. Lo sentía en su piel caliente después de un día de arduo caminar.
         Su andadura era una incertidumbre. No sabía a dónde iba, cuánto quedaba, por qué caminaba, ni dónde se encontraba. Sólo sabía caminar, había que continuar, no podía parar ni siquiera para descansar.
         Sus ojos negros descansaron sobre el horizonte, ya el sol apenas se veía, el cielo estaba completamente oscuro. En ese instante el miedo la sobrecogió, estaba sola, perdida en la nada. No quería parar pero hacía tanto que no descansaba...
         Se sentó, prometiéndose que sólo sería por unos minutos, a la orilla de la carretera. Al hacer esto, su estómago se alborotó, recordó que no había comido en tres días. Divisó a unos metros un árbol lleno de bellotas, se veían maduras y su boca se hizo agua al pensar en el fruto invadiendo su paladar.
         Con impaciencia comenzó a arrancar las frutas del árbol, la desesperación la llenaba, sentía el jugo deslizándose por su barbilla dejando el área pegajosa y manchada…
         No importaba. Actuaba con sus impulsos y éstos le decían "come hasta la saciedad." Parecía un animal enloquecido mientras permitía que su glotonería se apoderara de sus acciones.
         - No importa, - pensaba en voz alta, - todos somos locos.
         Su comentario, dicho sin pensar, le recordó la razón de su estado presente.
         Ella estaba loca. Al menos así lo creía la sociedad.
         Era loca porque amaba a un hombre que no era su marido. Sí, otro hombre... el mismo que conoció a través de un ordenador, una noche de verano, hacía ya algunos años.  Con él quería irse, marcharse. Loca... Era loca por buscar la felicidad, sin pensar en el que dirán. Loca por hacer lo que verdaderamente quería.
         -¿Qué le importa al mundo mi vida?- se preguntó confundida.
         Nunca pensó que su familia, antepusiera su felicidad ante los prejuicios sociales, ante el qué dirán... Todas las palabras y deseos de felicidad hacia ella, todo era mentira.
         En aquella cárcel que era su casa, aprendió que la verdad no existe. No hay tal cosa como la realidad. Es un estereotipo creado por la mayoría. Lo mismo sucedía con la locura; era simplemente lo que la mayoría establecía. Por eso era que antes pensaba mucho antes de decir o hacer algo. La razón y la lógica la guiaban. Ya eso había acabado.
         Desde que se dio cuenta de todo, decidió que actuaría de acuerdo a sus impulsos. Ya no se preocuparía por el resultado de sus acciones. Dejaría que las cosas siguieran su curso natural. No le explicaría a nadie él por qué de lo que hiciera. Aprendería a vivir como está establecido pero a la vez con su locura. Era la única manera de mantener su individualidad y ser respetada como cualquier persona "normal".
         Normal... Antes decía esa palabra sin pensar. En tan corto tiempo había cobrado un significado muy diferente. Se había percatado que lo normal no existía.
         Despertó al sentir las gotas heladas en su cara. Se había quedado dormida a pesar de que prometió no hacerlo. Pero, ¿qué importaba? No se percató hasta unos segundos más tarde de la lluvia que poco a poco caía más fuerte.
         Entonces alzó el rostro al cielo y dejó que la lluvia la mojara, que la empapara entera. ¡Su sed! Había pasado tanto tiempo que ni la sentía.
         Abrió su boca y permitió que se llenara de ese líquido portador de vida. Se sentía satisfecha. El que la viera pensaría que estaba loca. ¡Qué gracioso...! Era verdad. En este mundo todos los somos. Sólo que lo esconden bajo las máscaras de la sociedad. Todo esto pensaba bajo la lluvia.
         -¡Cristian! Mi amado Cristian... ¿Dónde estarás? ¿Por qué te dejé marchar?  Donde sea que estés, susúrrale al viento, que yo lo seguiré.
         Comenzó a cantar. La melodía brotaba de sus labios con dulzura. Era una melodía que sólo ella conocía pues en ese preciso instante la había inventado, pensando en él.


- Algún día nos encontraremos
en ese lugar que un día juntos soñamos,
ese lugar en que podremos amarnos.
Te veré en ese lugar que sólo tú y yo conocemos
y por la eternidad allí nos quedaremos.
En ese lugar con su demente libertad,
¡Sí!, La locura nos abrazará.
Hasta que llegue ese día allí te he de esperar.


         Mientras danzaba y cantaba en la lluvia en medio de aquella tormenta, un rayo partió el cielo en dos, una luz fulgurante lo iluminó todo.
         El estrépito del trueno que siguió le asustó un poco, fue fuerte y autoritario por lo cual ella calló su voz y por unos instantes sólo miró el oscuro cielo, pensando en qué haría ahora.
         No podía volver a su casa o a ningún lugar de su pasado porque entonces sí pensarían que estaba loca. Escapar de su casa sólo para volver... Eso era más ilógico que todo lo demás que había hecho.
No podía vagar el resto de su vida en un desierto, a la orilla de una carretera desolada.
         Entonces la solución floreció en su mente. La sacudía igual que el viento que aullaba en la oscuridad de aquella noche.
         - Comenzar... - pensó en voz alta, - Comenzar de nuevo.
         - Huir muy lejos como siempre he querido. Huir a donde nadie me conozca y comenzar mi vida de verdad.- pensaba.
         De repente, una luz resplandeciente la cegó. El sonido de un motor se hacía cada vez más cercano. Abrió los ojos y vio su salvación, un coche se acercaba el único vehículo que había visto pasar.
         Se atravesó en su camino y cuando el conductor, un joven apuesto de ojos color miel, la vio, puso su pie sobre el freno y el carro hizo un alto. Le hizo señas con las manos de que entrara y ella abrió la puerta del auto.
         -Entra rápido. No te quedes mojándote.
         Su voz le inspiraba seguridad y entró sin pensarlo dos veces.
         - Mil gracias. Pensé que nunca pasaría nadie por aquí. ¡Me has salvado!
         -No hay por qué dar las gracias. Es lo que cualquier persona haría.
         El joven la recorrió con la mirada desde los pies hasta la cabeza. Parecía una buena muchacha a pesar de sus ropajes rotos y sucios, su cabello enredado y alborotado, sus manos maltratadas y tan sucias como su cara.
         Ella comenzó a tiritar. La humedad le calaba hasta los huesos.
         -No puedes quedarte con esa ropa. Disculpa…Aquí debería haber…Si…está…-Dijo abriendo la guantera y rebuscando en su interior.
         Ella le sonrió con ternura, agradecida, sin saber lo que él pretendía.
         Él salió del coche, y abrió el paraguas que nunca estaba seguro si llevaba dentro del habitáculo y que había encontrado en la guantera. Se dirigió al maletero. De su bolsa de viaje sacó una camiseta blanca, un boxer, unos calcetines, unas zapatillas de cuadros de invierno, su sudadera roja y el pantalón del chándal azul, ropa que él llamaba de emergencia, algo vieja, pero cómoda. Cogió una bolsa de toallitas húmedas de su neceser y la manta de colores que tejiera su abuela tantos años antes, y que siempre llevaba cuando se dirigía a su refugio. Volvió a abrir la puerta del coche…
         -Toma…supongo que te quede grande…pero más vale que te cambies enseguida no vayas a coger una pulmonía. Siento lo de parte de la ropa interior…no uso sujetador- sonrió-      . Te dejo unas toallitas…seguro que te sentirás mejor. Esperaré fuera.
         Ella no supo que contestar. Aquel joven no sólo la había recogido, sino que le estaba ofreciendo su propia ropa. Se mostraba educado, cortés, y profundamente caballeroso, sin conocerla. De repente le preocupó lo que estaría pensando sobre ella. Todos aquellos días huyendo de los demás, de si misma, tratando de convencerse de que no estaba loca, de que era el mundo el que estaba loco, tratando de encontrar su realidad, si es que la realidad existía para ella. Su aspecto no le había preocupado hasta ese momento.
         Mientras, el joven, se subía la cremallera de la sudadera, y se encogía bajo el paraguas intentando protegerse de las ráfagas racheadas de viento y agua, preguntándose que hacía aquella muchacha sola, vagando por la carretera, con aquel día tan desapacible.
         -Tiene que estar loca.-Pensó
         Su cabeza comenzó a trabajar como un torbellino.
         -¿Loca? Quien puede decir quien está cuerdo en este mundo. Mírate…Se podría decir que el loco eres tu…Vas a conducir toda la noche para ir a tu refugio, perdido entre las montañas, solo…En busca de que…de una inspiración que no llega…Hace días que deberías haber vuelto al trabajo y sigues confiando en que de tu atormentada mente salga algo parecido a una novela…No es  estar loco, hacer este viaje…semana tras semana…siempre de noche…para nada…¿Quien eres tu para juzgar si esta joven está o no cuerda?-Pensaba
         La realidad le devolvía la imagen de aquella muchacha cruzándose en su camino, empapada, mal vestida y algo sucia. Pero…Que era para él la realidad, si en su refugio era donde mejor se encontraba porque lograba abstraerse y vivir en un mundo de fantasía.
         Sin darse cuenta los dos se habían planteado los mismos dilemas sobre la locura y la realidad. Sobre la vida, la tristeza, la soledad…Y, en el fondo, ambos huían, aunque de diferente manera.
         Ella se había desnudado. Se sentía segura ante el comportamiento de aquel joven.
         -Date prisa…Que pobre…el que se va a calar ahora es él.-Pensó
         Cogió unas toallitas y refrescó su cuerpo tan maltratado en su huida. Se puso la camiseta, el bóxer, el pantalón, los calcetines y las zapatillas, sintiendo al instante el calor de la ropa limpia, mientras la suya, empapada yacía a sus pies.
         -Entra por favor…Te vas a calar.
         Él se giró. Sonrió al verla con su ropa, y entró, mientras ella se ponía la sudadera.
         -En la guantera habrá alguna bolsa…mete tu ropa si quieres. Bueno…tu dirás…Yo me dirijo a mi refugio.
         -¿Donde está?
         -Muy lejos…a casi diez horas de viaje…
         -Pues conduce.
         -Pasaremos por un montón de pueblos y ciudades. Donde quieras te dejo. ¿De acuerdo?
         -Y…tu ropa.
         -No pasa nada…Te la puedes quedar, o si quieres te doy una dirección donde me la puedas devolver. Pero, no te preocupes por eso.
         Ella le sonrió sin contestar. Estaba a punto de llorar. La amabilidad de aquel joven…Volvió a atormentarse por lo que estaría pensando sobre ella. Él puso el coche en marcha. La música, suave hacía el habitáculo más calido y acogedor. Ella deseó no salir de allí nunca. Por primera vez en mucho tiempo se encontraba segura y a gusto en un sitio, paradójicamente era dentro de un coche, con un desconocido. Unos minutos después, cubierta con la manta, tras abrocharse el cinturón, se durmió. Estaba tan cansada…
         Las horas transcurrieron. Periódicamente se despertaba por algún ruido en la carretera o en los pueblos y ciudades que iban atravesando. Su única reacción era sonreírle y volverse a dormir. Él, cada vez que despertaba, temía que ella decidiera bajarse. Cuando ella volvía a dormirse, él sentía una inmensa sensación de alivio.
         Condujo toda la noche sin que ella hiciera ademán de querer abandonar el coche, ni siquiera cuando él tuvo que parar para ir al baño y repostar gasolina. Al amanecer…llegó la última curva. Paró. Ella seguía dormida. Él quería volver a cumplir con su ritual…Salió. No llovía, las nubes no lograban cubrir el cielo por completo.
         -Es maravilloso.-Dijo respirando hondo.
         -Lo es. Dijo ella envuelta en la manta. Se había despertado y le había seguido.
         -¿Sabes? Es un pantano. Pero yo no lo veo así. Es mi lago. Es mi lago de fantasía como si de un cuento de hadas se tratara…Mi cabaña está al fondo. Siempre paro aquí primero. Allí, a la derecha mi lugar preferido cuando llueve, una pequeña cascada de aguas cristalinas. Ven…
         Él cogió su mano. Ella iba pendiente de no perder la ropa que le había prestado. Le quedaba grande.
         -Despacio que pierdo las zapatillas y el chándal –Rió
         -Es preciosa…-Dijo al llegar
         -Cierra los ojos…escucha…el agua a mi me habla cuando le escucho.
         Ella cerró los ojos y conectó con la monótona musicalidad del discurrir de las aguas de aquel pequeño torrente precipitándose sobre la superficie del pantano. Una ráfaga de aire repentina arrastró miles de pequeñas gotas que acabaron mojando sus rostros. Ella abrió los ojos, un pequeño arco iris nacía de aquella cascada…
         -Abrázame.-Dijo ella
         Él, sorprendido, la estrechó entre sus brazos, acogiendo su cuerpo frágil con ternura, acariciando su pelo descuidado, besando suavemente su frente, sintiendo los latidos de su corazón como si fueran los suyos. Deseó parar el tiempo, que aquel instante durara toda la eternidad. Que aquello fuera su realidad, su locura real.
         Mientras, ella, con dos lágrimas surcando sus mejillas repetía…
         -Comenzar de nuevo…Comenzar mi vida de verdad..




GARA&CALVARIAN

35 comentarios:

Calvarian dijo...

Hoy lunes empezamos los relatos compartidos en "Más allá de los sueños". La idea de crear este blog llegó a través de esta experiencia entre Gara y Yo. Os dejo con nuestro relato "Comenzando a vivir",espero que os guste.

Bésix a ellas, Abrázox a ellos

Luis

Montxu dijo...

Buenos días Gara&Calvarian, dos veces lo he leido y me a gustado, cuántos incluido yo se a planteado este comienzo aúnque con distinto final.

Me reconozco en ese tiempo de camio solitario hablando con uno mismo intentando decidir ¿Que hacer?

Sin lugar a dudas ¡ójala! me hubiera tocado disfrutar de este tierno y esperanzador final, me gusta nos lo poneis bastante dificil al resto, jeje.


Muxus

Cele dijo...

Una buena forma de empezar el lunes. Muy bonito el relato. Es que el amor mueve el mundo.
Un abrazo

Gara dijo...

Comenzando a vivir, le dio alas a todos esos sueños dormidos, despertando con ganas de más...

Para mi ha sido un placer compartir estas maravillosas letras, con un MAESTRO de ellas.

Gracias Luis.

Besos a todos.

Camaleona dijo...

Y gracias a vosotros por embarcaros en esta aventura... pienso disfrutaros.

tejedora dijo...

Dos abrazos: el de la foto con que ilustras el post y el que citas al final del relato. Me vienen recuerdos y por qué no, ganas de vivirlo nuevamente. Sinceramente lo necesito.
Hay muchas reflexiones en la historia: personas locas y cuerdas, hospitalidades, abandono,…
Muchas gracias por el relato.
Besos.

Marina-Emer dijo...

que maravilla de texto en esta novela o realidad...como he leido incluso el poema "canción" volveré para acabar el capitulo o final no se pues no quiero desvelar mas hasta ir leyendo.
besos
Marina

Marina-Emer dijo...

no se si publique mi comentario mas tarde volveré a ver
besos Marina

joselop44 dijo...

Un relato estupendo, no podía esperar menos de vosotros dos. Lo he disfrutado y me encanta que el listón haya quedado situado a tan alto nivel.
Un abrazo para los dos

Eurice dijo...

Que facilidad de palabra tenesis ambos xd.
Excelente relato.
Mi sincera enhorabuena para Gara y para ti Calvarian.
Buena semana para ambos.

beker dijo...

La belleza de las palabras está en saberlas juntar bien y ustedes han dado una buena muestra de ello, haciendo que la historia se "vea". Mis felicitaciones y mi orgullo por compartir caminos que transitamos en compañía.

HADALUNA dijo...

Cualquier comentario que hiciera sería totalmente parcial, ya que Gara es un hada de las palabras, pero Luis, mi tipejo preferido, va más allá de cualquier lógica a la hora de escribir....

Besitos a los dos.

Paco Alonso dijo...

Excelentes letras las que nos acercas, nacidas de una fuente de inspiración que en pocos lugares se encuentra.

Gracias por compartir.

Cálido abrazo.

DAPHNE dijo...

Un relato precioso , y ¡cómo no! Que hay que no pueda el amor autentico y verdadero , ante él no existe obstáculo que valga .
Besitos , sois maravillosos con la escritura.

Abismo dijo...

Es una preciosa y dulce historia.. con poema y fondo de lluvia!!

Felicidades a ambos, por ella

Besos desde el abismo

sara dijo...

Excelente!! Precioso!! Magnífico!!

Me encanta este blog...

besoss a todos

sara

Ninfa Azul dijo...

Creo firmemente,que esto, que habeis comenzado es el principio de algo grande para todos, os felicito,por vuestro esfuerzo y tesón, me encantó la historia,y se que vendrán muchas más,suerte en este nuevo caminar..el amor, el amor todo lo puede..
besitoss...para todos.

Ana dijo...

Impresionante...Y me ha encantado ese final.

Muchos besitos para los dos.

NV BALLESTEROS dijo...

Me gusto el relato de principio a fin....
Besos.

Seo dijo...

yo simplemente os aplaudo porque cualquier palabra que os diga no me llegaria y que conste que no quiero ser pelota(que no me hace falta con ninguno de vosotros) pero es que sois grandes los dos, mucho

besos

Calvarian dijo...

MOntxu.- Supongo que el final es el que todos desearíamos, esperanzador.
Abrazos

Cele.- Cierto mueve montañas. Bésix

Gara.- El placer...siempre mio jeje me lo pusiste difícil. Sólo junto palabras y a veces no me sale mal jeje
Gracias cielo.Bésix

Camaleona.- Contamos contigo. Bésix

Tejedora.- Un poco de todo...y un final esperanzador. Gracias. Bésix

Marina-Emer.- Quizá continúe. Ya veremos-Bésix

Joselop44.- Ánimo...los vuestros estarán a la misma o más altura.
Abrazos

Eurice.- Gracias...Viniendo de alguien que en una frase cuenta lo que cuenta es un halago. Bésix

Beker.- el orgullo nuestro, de tener tan buena compañía. Gracias. Un abrazo

Hadaluna.- jeje...gracias corazón. Te quiero un montón. Mucho ánimo. Bésix

Paco Alonso.- Parece que no nos quedó mal jejeje. Abrazos

Daphne.- Ellos tuvieron esperanza. Bésix

Abismo.- Gracias de ambos para el abismo. Bésix

Sara.- Gracias guapa. jejeje

Ninfa azul.- Gracias. El amor es lo que tiene, todo lo puede jeje
Bésix

Ana.- Un final esperanzador...habrá cabaña??? jajaja
Bésix

NV Ballester.- pos gracias. Abrazos

Seo.-Gracias corazón. Sabes que te queremos. Muakss

Aldhanax Swan dijo...

Qué hermoso relato para comenzar este blog, me encantó.
Besitos

campoazul dijo...

Una preciosa história de cuerdos en este mundo de locos...

Un beso.

Amanecer* dijo...

Un relato excelente, bello, no se que adjetivos utilizar, porque cualquiera de ellos me parece poco, para el nivel que teneis.

Besos.

alma máter dijo...

Acabo de llegar. Leo ésto, voy a comentar.... y me he quedado muda.

Simplemente ME HA ENCANTADO!!!!

Un beso fuerte!

DIAVOLO dijo...

Enhorabuena, chicos. Ideal para comenzar esta andadura poniendo el listón muy alto y haciéndonos disfrutar sumergidos en vuestras letras.

Un abrazo para Luis, un besazo para Gara.

Montse dijo...

Cuantas veces me he planteado dejarlo todo y comenzar de cero, igual que tu hermosa historia.Besos.

Mª JOSE dijo...

MIS FELICIDADES PARA AMBOS..ME HABEIS HECHO PASAR UN RATO DE LO MAS AGRADABLE.
UN ENORME BESO A GARA Y A TI UN CAPON.
BESAZOS.MJ

Marina-Emer dijo...

muy precioso el relato ya habia leido la mitad todo como la vida misma hay que empezar de nuevo a vivir
BESOS
mARINA

Soñadora dijo...

Luis, en su momento lo leí en tu blog, y hoy lo vuelvo a leer y me parece encantador. Siempre hay la oportunidad de comenzar de nuevo!
Besitos,

Susurros Mortales dijo...

Comenzar de nuevo es duro, pero en ocasiones sin duda merece la pena. Conmovedor.

Queria dejare un susurro. Besitos.

Marinel dijo...

Precioso relato compartido.Claro que viniendo de quienes viene...
¿Se podía esperar otra cosa?
De todas formas, por las personas que participan aquí, creo sinceramente,que todos los relatos dejarán un espléndido sabor de boca.
Volveré con vuestro permiso.
Besos.

Krlos Reyna dijo...

Bonito relato :D

un abrazo =) :D

Paqui dijo...

Sólo os puedo decir...excelente, enhorabuena a los dos.
Seguiré paseando por aquí.
Besos Luís y Gara.

BlueMoon dijo...

Me ha gustado mucho... Perdonad por el retraso de mi "visita".
Un besote para cada uno.